
Cuando Adrián comienza a trabajar como mensajero en O raio veloz, descubre su vocación. Así, a la menor ocasión, «modifica» los envíos que le encomiendan: mejora las notas de una profesora o cambia los productos de una cesta navideña destinada a un hombre gordo por alimentos saludables. Lo que no sabe es que él también empezará a recibir envíos y mensajes... El Rayo Veloz ofrece al lector una inmejorable versión del Robin Hood urbano.
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